Recibir la vida

 

El masaje tradicional tailandés puede ser recibido por mujeres embarazadas a partir del tercer mes de gestación.
Este tipo de terapia con base budista promueve la conexión entre el bebé y la madre, además de relajar la zona pélvica, lumbar, y regular los estados emocionales. Libera la pesadez del cuerpo y el dolor de cabeza, ayudando a tener sueños más profundos y reparadores.

Es un espacio de contención para la mamá donde se la acompaña en lo físico pero también en lo emocional y espiritual.

La forma de trabajo es diferente, en el sentido que ha de llevarse a cabo de medio lado y ejercer acupresiones de intensidad media, al igual que evitar toques en puntos o regiones de riesgo. El uso de almohadas y soportes es muy útil.

Posteriormente, es una alegría seguir compartiendo esta práctica espiritual con la bebé nacida, que siente total calma y familiaridad durante el masaje. En este sentido, esta práctica permite re alinear el cuerpo y volver a sus funciones de forma natural.

Suele ser muy habitual que las mamás continuan cargando a sus bebés en canguro y consecuentemente la espalda y lumbares se resienten. El masaje disminuirá los dolores y acompañará el proceso de volver habitar el cuerpo. Así, esta terapia es una aliada recomendable y segura para la salud de los bebés y las madres en este proceso tan importante de la vida. 


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